sábado, 28 de mayo de 2016

CARTAS DESDE EL MALTRATO: Prólogo


Corría el año 2010 cuando publiqué por primera vez Cartas desde el maltrato. Por aquel entonces, era una autopublicación y la ilusión que puse en sacarla a la luz, contrastó de inmediato con la intolerancia de algunos que veían en mí más un blanco a quien atacar en el ámbito personal que un autor que solo pretendía publicar un libro que creía interesante. No fue una experiencia memorable, pero tengo que reconocer que algo bueno sí me dejó y fue comprobar que la manera de entender las tramas que tenía desde pequeño, y que nunca me había atrevido a presentar a los lectores, resultaban mucho más atractivas de lo que yo siempre había creído.
Poco después, la relación con la protagonista se rompió y nunca más volví a saber de ella. En ese momento, me desvinculé por completo del libro y decidí seguir mi vida como escritor de intriga, que era lo que siempre me había gustado hacer desde pequeño. No me fue mal desde entonces. He publicado dos novelas, que han encabezado listas de ventas y conseguido una buena aceptación por parte de la crítica, y en unos días presentaré la tercera.
Quizá pensando en ello, varias personas del mundo literario y editorial me han aconsejado que no reedite este libro. Los últimos días he oído que no es una publicación oportuna, que no me prestigia como autor de ficción y que me somete como persona a un juicio muchas veces interesado y tendencioso. Es posible que todo sea cierto en mayor o menor medida, pero como suelo guiarme por mi ética y mis criterios, yo he creído que debía emprender esta empresa. ¿Por qué? Pues porque no conozco otro libro que de manera tan directa nos acerque el diario personal de alguien que ha sufrido un maltrato y no voy a ser yo quien lo guarde en un cajón cuando los derechos de autor y de difusión me siguen perteneciendo pese a haberlo ofrecido a todas las personas interesadas a lo largo de estos años. Quizá por su dureza, quizá por ser una historia real o quizá porque toca en profundidad un tema nunca exento de polémica y reivindicaciones, en el fondo, tengo la sensación de que si ahora lo edito, es porque nunca nadie se ha atrevido a firmarlo con su nombre.
Respecto a la historia en sí, no voy a decir que sea objetiva, porque es indudable que en este mundo no hay nada más subjetivo que un diario, pero sí que estoy convencido del interés que encierra poder conocer la visión que tenía, en el mismo momento que la estaba sufriendo, alguien que ha vivido una situación así. Para mí, sin duda, esa es la grandeza del libro y lo que hace que sea especial, el cuándo fue escrito el diario y lo íntimas y personales que son las apreciaciones que encierra. Y también quiero decir que desde ese punto entendí el planteamiento del libro, pensando que mi aportación en él no debía ser la de juez de la historia, sino más bien la de notario, para así dejar en manos de cada lector, de una manera intencionada, las consideraciones que creyese oportunas hacer. Espero haberlo conseguido.
 Gracias anticipadas por su lectura.

ROBERTO MARTÍNEZ GUZMÁN
Mayo, 2016



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